Las excavaciones en Medina Azahara (Córdoba) sacan a la luz una mezquita del siglo X
Los trabajos, que costea el Gobierno, aportan novedades sobre la configuración de la ciudad. El descubrimiento confirma que la población de los arrabales se relacionaba a diario con la ciudad.
Las excavaciones realizadas en la muralla sur de Medina Azahara han deparado un hallazgo excepcional en el yacimiento arqueológico: una mezquita del siglo X que inicialmente se encontraba fuera de ciudad, a menos de un kilómetro de distancia del Salón Rico. El Ministerio de Cultura financia los trabajos, que comenzaron a finales del mes de abril, con casi 600.000 euros.
Este descubrimiento aporta nuevos datos sobre la configuración de la ciudad y los asentamientos extramuros y sobre cómo, después, los límites de la urbe se extendieron preservando esta mezquita, según informó ayer el director del yacimiento, Antonio Vallejo.
La mezquita, de planta rectangular y construida en calcarenita y aparejada a soga y tizón, medía 25 metros de largo por 18 de ancho y poseía un alminar orientado hacia el sur, para invitar a la oración a quienes vivían fuera de la muralla, en los arrabales. Tenía 3 naves y un mihrab poligonal orientado hacia la Meca. La cronología exacta la determinarán pronto. “Estamos ante una nueva dimensión que verifica los planteamientos que siempre ha habido”, a juicio de Antonio Vallejo.
ESTRUCTURAS
Esta excavación es la primera realizada fuera del palacio y ha hecho posible documentar estructuras de diverso tipo: la muralla de la ciudad, que supera los 2 metros de anchura, y calles exteriores de más de 5 metros de ancho “con un empedrado de una riqueza decorativa enorme”.
Todo abunda en la idea de “la existencia de una población que vive ahí fuera y que se relaciona a diario con la propia ciudad porque esos arrabales forman parte de Medina Azahara”. Vallejo se refirió también a los expolios que sufrió esta ciudad una vez abandonada y en ruinas, y que afectaron más a la muralla que a la mezquita. Existe un testimonio muy gráfico de restos de sillares amontonados junto a un camino exterior, que corresponden a los siglos XIV y XV.
Asimismo, restos cerámicos prueban que en la ciudad en ruinas quedó una población residual que permaneció allí. “Los resultados provisionales desde el punto de vista científico son espectaculares”, sintetizó Vallejo. La delegada de Cultura, Mercedes Mudarra, subrayó que la aparición de esta “mezquita de barrio” revela que “Medina Azahara era una ciudad mucho más grande de lo que se ve hoy día”. Una de las aspiraciones a medio y largo plazo será restituir la mezquita para que pueda ser visitada y forme parte de los “hitos arqueológicos” del “territorio más extenso en materia arqueológica de Europa”. Esta excavación en la muralla meridional de Medina Azahara complementa el proyecto de construcción de la sede institucional porque en el futuro se pretende habilitar el paso del público desde la sede hacia la ciudad palatina, a través de una de las puertas de su muralla.
El subdelegado del Gobierno, Jesús María Ruiz, cree que “se abre una serie de posibilidades para comprender cómo fue la época omeya en Córdoba”.
Candiles y alminares
En esta ciudad hubo mucha vida, como lo demuestra el hallazgo de candiles (en la imagen superior), alminares, clavos, lanzas y objetos de cerámica. Incluso, como anécdota, relataba ayer Antonio Vallejo, han encontrado el esqueleto de un animal.
Estos hallazgos refuerzan la realidad de que “Medina Azahara tiene un componente territorial importantísimo y es una ciudad con todos sus atributos urbanos”. La estimación de población fijada por un investigador a finales de los años 80 se sitúa en las 6.000 personas, basado en las medidas de la mezquita aljama.
Tres arqueólogos, un equipo de carpología de la Universidad de Jaén y los operarios del conjunto arqueológico trabajan en los cortes realizados.
La intervención arqueológica se acompaña del análisis de los carbones y del estudio de las semillas de la secuencia arqueológica detectada para determinar la vegetación existente durante el periodo de ocupación de la ciudad junto a su posterior evolución.
Fuente: JULIA GARCIA HIGUERAS / Diario de Córdoba, 17 de noviembre de 2007
Enlace: http://www.diariocordoba.com/noticias/
noticia.asp?pkid=364035
(2) La Unesco critica la “dejación” de las instituciones en las parcelas de Medina Azahara
Se ha hecho de rogar, pero, al final, el órgano asesor de la Unesco, Icomos, se ha pronunciado sobre las parcelas ilegales de Medina Azahara. En el estudio, realizado a instancias de la Junta en octubre del año pasado, el comité critica duramente la “dejación de funciones de las autoridades responsables en materia de patrimonio”, como principales culpables de la irrefrenable construcción ilícita junto al enclave arqueológico, declarado Bien de Interés Cultural de Especial Protección.
Según el informe, “si bien no es excepción sino una actitud que se repite desde hace decenios en el crecimiento ilegal de numerosos municipios andaluces”, en el caso de Córdoba “es más grave por dos motivos; primero, por el valor del monumento en torno al que se ubican las parcelas [de hecho, y como manifiesta Icomos, existen muchos argumentos que permiten afirmar que Medina Azahara debería hacer sido incluida en la lista de Patrimonio Mundial]”.
En segundo lugar, el órgano de la Unesco explica la trascendencia de la situación en que “el proceso de construcción ha sido repetidamente denunciado ante las autoridades pertinentes por la dirección del conjunto arqueológico, por lo que los responsables municipales y autonómicos tuvieron conocimiento en todo momento de la gravedad del proceso”.
En este sentido, Icomos insta a la Junta a que “asuma de una vez su responsabilidad en la degradación del territorio andaluz a través del control de las parcelaciones ilegales”. Le pide, además, que controle mejor “y se impida la incorporación de los servicios básicos, conminando a que el Ayuntamiento no surta del servicio de agua y alcantarillado, y a las compañías eléctricas para que no faciliten enganche a sus redes”, reza el documento.
Otra de las recomendaciones del informe es la urgente restitución de la legalidad urbanística del yacimiento arqueológico, “de forma que la sociedad en su conjunto tome conciencia de que los valores públicos que defiende el urbanismo democrático [...] debe primar sobre los intereses privados”.
Icomos pide a todas las instancias políticas implicadas en la gestión del patrimonio “que no se resientan cuando concurran diferentes fuerzas políticas en ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y/o Estado”. Además, aconseja “muy vivamente” a la Junta de Andalucía, y, más concretamente, a la Consejería de Cultura, “una actitud más abierta y comprometida respecto a la gestión de Medina Azahara”.
Esta recomendación es la respuesta a la “falta de interés que demostró en acudir a la reunión que se organizó entre Icomos, la Junta, la Consejería de Obras Públicas y el Ayuntamiento” el pasado mes de diciembre para plantear posibles soluciones a las parcelas ilegales. “Esto es especialmente grave, cuando fue la propia Delegación de Cultura la que inició la llamada de atención al Comité Nacional de Icomos”, señala el informe. Finalmente, el órgano de la Unesco urge a las instituciones responsables a establecer una mesa de resolución conjunta del conflicto de las parcelaciones ilegales. Esta mesa “debería establecer un calendario de actuaciones que iniciase su trabajo en un plazo de dos meses”, concluye el informe.
Fuente: Terra Actualidad – VMT, 14 de noviembre de 2007
Enlace: http://actualidad.terra.es/provincias/
cordoba/articulo/unesco_medina_azahara_2014899.htm
(3) Medina Azahara, ciudad infinita
El hallazgo de una mezquita revela nuevos datos sobre la urbe de Abderramán III
Fue el boom omeya del ladrillo. Y la mezquita escondida que los trabajos de excavación acaban de sacar a la luz en Medina Azahara es, desde ayer, su máxima expresión arqueológica. Siglo X. Córdoba se llenó de arrabales, de barrios residenciales de nueva construcción. Abderramán convirtió su emirato en califato independiente en 929, con Córdoba como capital. Andaban ya a la gresca suníes (los omeyas que ocupaban la Península) y chiíes (del norte de África). El omeya Abderramán III se independizó y erigió una urbe reflejo de su poder: así nació la ciudad palaciega de Medina Azahara, que comenzó a construirse a finales de la década de los treinta del siglo X a ocho kilómetros de Córdoba.
El hallazgo apunta a que la ciudad era mucho más grande de lo que se creía
Sólo entre un 10% y un 30% de lo que fue la urbe está hoy al descubierto
Sólo un porcentaje reducido -entre un 10% y un 30%- de lo que fue está al descubierto hoy. Se trata de la zona noble: las estancias reales, las administrativas, el rico palacio para los embajadores… Pero rodeando al alcázar se levantó una ciudad amurallada. Es ahí donde los arqueólogos acaban de descubrir la mezquita, una construcción del siglo X situada a 600 metros de las dependencias califales. El hallazgo replantea las dimensiones que hasta ahora se venían atribuyendo a la urbe palaciega.
Foto: Recepción califal en Madinat al-Zahra según el pintor Dionisio Baixeras, 1885
Se trata de una mezquita de barrio en la que rezaban los fieles de a pie que vivían dentro de Medina Azahara y extramuros. El edificio tiene 25 metros de largo y 18 de ancho. Durante las excavaciones, el equipo ha dado con el mirab, la zona más sagrada del edificio. Pero los últimos hallazgos en este viejo lugar de las mil y una noches no se acaban ahí.
Según detalló ayer Antonio Vallejo, director del complejo arqueológico, también se ha encontrado el alminar, la torre del templo desde la que se llamaba a la oración. A diferencia del resto de mezquitas localizadas en Córdoba, el alminar de este templo está situado en la zona sur y no al norte del edificio. El hallazgo podría hacer que se reconsidere la estimación de que en Medina Azahara llegaron a vivir unas 6.000 personas, aunque podrían ser muchas más.
Las excavaciones arrancaron en abril de 2007. Y los arqueólogos sabían donde tenían que buscar. En 1997 se elaboró un mapa del subsuelo que detalla, como si fuera una radiografía, qué es lo que podía ocultar la tierra.
El hallazgo de la mezquita coincide con el duro informe sobre el conjunto que acaba de hacer público Icomos, la organización no gubernamental que asesora a la Unesco en asuntos de patrimonio. El Icomos ha instado a las administraciones a que eliminen los 240 chalés ilegales que se levantaron en los años noventa en la zona de protección del complejo. Icomos advierte de que la catalogación del conjunto como Patrimonio de la Humanidad está en juego.
Y es que parece que esta ciudad siempre ha estado amenazada. La vida de Medina Azahara fue breve, se abandonó en el siglo XI y sufrió un expolio que duró siglos. Los materiales de la ciudad se utilizaron para otros edificios de Córdoba y de urbes del Mediterráneo. El visitante sigue comprobando hoy día con estupor cómo algunas personas insisten en el intento de llevarse del recinto trozos de piedra con los que poder alardear delante de algún amigo o familiar. “Los patios de Córdoba están llenos de restos de aquí”, comentan los vigilantes.
Los recientes hallazgos también arrojan luz sobre este asunto. Junto a la muralla se han encontrado amontonados sillares antiguos. Fueron colocados allí, según Vallejo, para luego ser transportados. “Pero algo debió ocurrir porque nunca se llegaron a mover”.
Fuente: MANUEL PLANELLES, Córdoba / El País.com, 17 de noviembre de 2007
Enlace: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Medina/
Azahara/ciudad/infinita/elpepucul/20071117elpepicul_1/Tes
(4) El yacimiento perpetuo
Medina Azahara sigue deparándonos sorpresas. El yacimiento arqueológico medieval más importante de toda Europa todavía encierra bajo tierra tesoros para la ciencia, el arte y el conocimiento. El califa cordobés Abderramán III ordenó construir sobre las laderas de Sierra Morena, a escasos kilómetros de Córdoba y en la solana del monte de la Desposada, un excepcional conjunto palaciego y ciudad administrativa que causó el asombro y la admiración de propios y extraños. Se conservan testimonios escritos tanto por embajadores cristianos como musulmanes que alaban sin límites la belleza y suntuosidad de una ciudad única. Construida sobre niveles y terrazas, su traza constituye un alarde tanto en su estética como en sus soluciones técnicas constructivas y por su revolucionario concepto de arquitectura del poder.
Efímera como una flor, Medina Azahara fue destruida durante la pavorosa guerra civil que enfrentó a diversas facciones cordobesas a principios del siglo XI. Desde entonces, y acentuado desde la conquista castellana, el olvido cayó sobre sus ruinas, que fueron bautizadas como Córdoba la Vieja y equívocamente consideradas como romanas hasta principios del siglo XX.
La Medina Azahara que hoy podemos visitar es fruto de décadas de excavaciones, consolidaciones, puestas en valor y reconstrucciones, realizadas con distinto grado de acierto. Durante estos últimos años se está realizando un impecable trabajo científico tanto en las tareas de excavación como de consolidación e interpretación, sabiamente dirigido por Antonio Vallejo. Los premios obtenidos por los trabajos sobre el patio del palacio de Yafar reconocen la excelencia de las actuaciones en marcha.
En la actualidad, Medina Azahara se enfrenta a un doble reto. La construcción, de una parte, de un centro de recepción que pueda atender a un público creciente sin causar un impacto paisajístico traumático y, por otra, los trabajos de excavación sobre la muralla sur. Al hilo de estos segundos ha aparecido una mezquita previa, que habla de la existencia de arrabales a los que atendía. El importante descubrimiento servirá para ubicar la ciudad en su contexto territorial y humano. El yacimiento sigue arrojando sus tesoros ocultos.
Fuente: MANUEL PIMENTEL / País.com, 17 de noviembre de 2007
* Manuel Pimentel fue ministro de Trabajo y es editor, novelista y experto en temas de arqueología.
Enlace: http://www.elpais.com/articulo/cultura/
yacimiento/perpetuo/elpepicul/20071117elpepicul_2/Tes
Medina Azahara
Medina Azahara, castellanización del nombre árabe مدينة الزهراء Madīnat al-Zahrā’ (“la ciudad de Zahra”) es una ciudad palatina o áulica mandada edificar por Abderramán III (Abd al-Rahman III, al-Nasir) a unos 5 km en las afueras de Córdoba en dirección oeste.
Los principales motivos de su construcción son de índole político-ideológica: la dignidad de califa exige la fundación de una nueva ciudad, símbolo de su poder, a imitación de otros califatos orientales y sobre todo, para mostrar su superioridad sobre sus grandes enemigos, los fatimíes de Ifriqiyya, la zona norte del continente africano. Además de oponentes políticos, lo eran también en lo religioso, ya que los fatimíes, chiíes, eran enemigos de los omeyas, mayoritariamente de la rama islámica suní.
Historia de su construcción
Las obras comenzaron en 936, a cargo del maestro alarife Maslama ben Abdallah. En el 945 se produce el traslado de la corte a esta ciudad, que en esos momentos cuenta con la mezquita Aljama (941), aunque la ceca o casa de la moneda no se traslada hasta 947-948. No obstante, las obras se prolongan hasta el reinado de Alhakén II, lo que explica las similitudes estilísticas entre esta ciudad y la ampliación de la mezquita de Córdoba llevadas a cabo por este hijo y sucesor de Al-Nasir.
Se ubica en las faldas de Sierra Morena, al pie de la montaña Yebel al-Arus (’Monte de la Desposada’) y en contacto con el valle del Guadalquivir. La topografía en pendiente de este lugar explica su disposición en terrazas o niveles, el primero de los cuales corresponde a la zona residencial del califa, seguido por la zona oficial (casa de los visires, cuerpo de guardia, salón rico, dependencias administrativas, jardines…) para finalmente albergar a la ciudad propiamente dicha (viviendas, artesanos…) y la mezquita Aljama, separadas de las dos terrazas anteriores por otra muralla específica para aislar el conjunto palatino.
Frente a la idea laberíntica y caótica característica del urbanismo musulmán, Medina Azahara presenta una planta rectangular de aproximadamente 1500 metros por 750 con trazado ortogonal y una red de alcantarillas y abastecimiento de agua perfectamente planificada. Está considerada la mayor superficie urbana construida de una sola vez en el Mediterráneo.
Arquitectura de la Ciudad Palatina
I.- Salón Rico o salón de Abderramán III
Actualmente solo se ha excavado un 10% de su superficie total, entre la que destaca el salón rico o salón de Abderramán III, utilizado para la recepción de embajadas importantes, así como para celebrar las fiestas anuales de ruptura del ayuno y de los sacrificios, que tuvieron lugar en Medina Azahara entre los años 971 a 976.
El Salón Rico fue mandado a construir entre los años 953 y 957 por Abderramán III, como así atestiguan las inscripciones epigráficas aparecidas en basas y pilastras en su interior; tiene planta basilical de tres naves longitudinales con otra transversal en su entrada que actúa de pórtico. Este salón está decorado con relieves de ataurique en mármol en sus zócalos, seguido por relieves de distintos motivos hasta la típica cubierta de artesonado de madera. Sus columnas alternan los fustes de mármol rosa y azul, rematados por cimacios y los típicos capiteles de avispero califales, desde los que arrancan los característicos arcos de herradura, en los que se da la alternancia de dovelas.; es aquí donde se formalizan las características del arco de herradura califal, dónde el alfiz aparece como envoltorio protector del propio arco. Sobre éstos se apoya el friso corrido en contacto con la techumbre de madera. Destaca de todo el conjunto una serie de tableros, cuyo tema único es el árbol de la vida.
Constituye la pieza maestra del conjunto arquitectónico que incluye el Jardín Alto. Ambos, el Salón y Jardín, forman parte de una misma concepción con fuerte simbolismo religioso y político, que tiene por objeto la magnificación del califa.
A oriente del Salón, y conectadas con el mismo, se construyeron un conjunto de habitaciones pavimentadas en mármol blanco, así como el llamado “patio de la pila”, que forma parte de las estancias previas a un baño de reducidas proporciones.
II.- Muralla y puerta norte
La medina estuvo cercada por una gruesa muralla, que constituye más un límite que un dispositivo militar estrictamente defensivo. Sólo ha sido excavado el tramo central de la muralla norte, construida con sillares de piedra caliza, como toda la ciudad, a soga y tizón. Al exterior se refuerza con torres rectangulares y en el interior presenta contrafuertes como refuerzo estructural, para contener el empuje de las tierras de la ladera.
En el centro de esta muralla norte se abre una puerta donde existía un camino que conectaba Medina Azahara con Córdoba. Este acceso norte al Alcázar presenta una disposición acodada, quebrada, que responde al tipo de “puertas en recodo” utilizadas frecuentemente en la arquitectura militar islámica. Lo que actualmente se observa corresponde a la restauración realizada durante los años 30 del siglo XX por Félix Hernández, ya que casi la totalidad de la estructura original quedó desaparecida debido a los expolios sufridos en los muros.
III.- Mezquita Aljama
En la terraza inferior se sitúa la mezquita aljama. De plata rectangular, aparece orientada hacia el sureste y sus elementos básicos (patio, sala de oración y alminar) se organizan según el esquema característico del occidente islámico. La sala de oración es de planta basilical, con cinco naves separadas por arquerías de herradura. Al noroeste se levanta el alminar, de planta cuadrada al exterior pero octogonal al interior.
En el lateral oriental del Jardín Alto, un pasadizo cubierto (sabat) permitía al califa desplazarse hasta su interior, salvando el desnivel de la calle con un puente del que solo restan sus arranques; así penetraba en la mezquita a través de la doble quibla que daba a la maqsura, construida a base de barro cocido. El resto del suelo de la sala de oración estaba cubierto con esteras de esparto, algunos de cuyos restos aparecieron en la excavación.
El exterior de la mezquita presentaría muros lisos con contrafuertes coronados por almenas dentadas, centrándose su decoración en las puertas.
Se construyeron una serie de habitaciones frente a la fachada principal de la mezquita, que tanto por la distribución y emplazamiento, se pueden identificar como una casa de limosna (dar al-sadaka).
Historia de sus excavaciones
A pesar de la riqueza y solidez de los materiales empleados, Medina Azahara no llegó a sobrevivir ni siquiera un siglo tras su construcción, pues fue destruida y saqueada en el 1010, como consecuencia de la guerra civil (o fitna) que puso fin al califato de Córdoba. Su saqueo y desmantelamiento prosiguió en siglos sucesivos, pues fue utilizada como “cantera artificial” para la construcción de otras edificaciones posteriores en la ciudad de Córdoba.
De una manera oficial, las primeras excavaciones se produjeron en el año 1911 y no han parado desde entonces. El arquitecto Félix Hernández Giménez fue el investigador que excavó la parte central del alcázar (una superficie de 10 hectáreas y media), así como se produjo la restauración del Salón de Abderramán III. En 1985, el conjunto pasa a depender de la Junta de Andalucía desde la cual se han venido continuando las excavaciones de la ciudad palatina.
Referencias
Madinat al-Zahra. Guía oficial del conjunto arqueológico. Antonio Vallejo Triano. ISBN 84-8266-428-X
Bibliografía
Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol. 1. Córdoba, 1987. AGOTADO. Presenta las Actas de las I Jornadas sobre Madinat al-Zahra, “Estudios” y la “Crónica del Conjunto” entre 1985 - 1987. 193 páginas.
Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol. 2. Córdoba, 1988-90. Cuenta con diversos artículos en “Estudios”, la sección “Varia” y la “Crónica del Conjunto” entre 1988 - 1990. 222 páginas.
Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol. 3. Córdoba, 1991. Se recogen en este volumen las Actas de las II Jornadas de Madinat al-Zahra, al-Andalus antes de Madinat al-Zahra, y la “Crónica del Conjunto” de 1991. 242 páginas.
Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol 4. Córdoba, 1999. Reproduce diferentes artículos en “Estudios”, “Varia” y la “Crónica del Conjunto” entre 1992 - 1997. 296 páginas.
Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol. 5. Córdoba, 2004. Se recogen en este número las Actas de las IV Jornadas de Madinat al-Zahra, Nuevas investigaciones sobre el Califato de Córdoba en “Estudios” y la “Crónica del Conjunto” entre 1998 - 2003. 527 páginas. ISSN: 1139-9996
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